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Venezuela is finding itself in very extreme circumstances. If it weren’t such a massive humanitarian disaster, it would be a very interesting experiment in economics. It’s causing crisis levels of migration at bordering countries, and the hole just keeps getting deeper. Short of selling all the country’s assets to China, there doesn’t seem to be much left to do.

Inflation levels are soaring, with 2018 on trajectory for 130,000% while the coast of living also spikes sharply upwards. It is understandable that Venezuelans are filing out. The people are suffering under what has been called the “Maduro Diet,” where 90% say they can’t buy enough food and more than 60% of the people have lost 11 kilos this year. And it’s not just food; medicine is scarce and when they are available, the prices are extraordinarily high.

Industry is also struggling to get its fill; Ford has stopped making vehicles there for not being able to find enough pieces, reaching only 1% of their factory’s capacity. Just last year the General Motors factory was expropriated by the government.

President Maduro has claimed that the solution to the crisis is his own cryptocurrency, the “Petro.” Supposedly it is supported by the yet un-extracted oil reserves, in what analysts describe as not a cryptocurrency but rather a future sale of petroleum products at best. Not surprisingly, there is little to no evidence of actual use of this currency.

In the meantime, tens of thousands of Venezuelans are fleeing the country each day, the vast majority being professionals and young people capable of growing an entire nation, but with the intention of returning only with the situation improves. Currently there are 1.6 million Venezuelans living outside the country (that’s 1 in every 20), with more than half having left since 2015. Colombia has had to dispatch an extra 4000 agents to patrol the 2200km border they share with Venezuela. While many are simply crossing to purchase food where it’s less scarce, there are undoubtedly many that are crossing without the intention to return home. But with around 25,000 crossing the border on foot each day, it is a massive task to handle. Brazil has so far has managed to steer clear of such a desperate situation, but it is predicted to change in the coming months. Tens of thousands also find themselves in Peru, Chile and Panama.

The situation has also created an unprecedented demand for passports, as Venezuelans are not permitted to leave or enter the country without one, which has created an entirely new black market as the government fails to keep up with demand. Even those with dual citizenship must procure a Venezuelan passport to leave.

In closing, if ever there were an example of a country in collapse, it is Venezuela. With scarcity of basic goods, hyperinflation, spikes in crime rates and hundreds of thousands fleeing the country, it is difficult to imagine where this downward spiral might end. It also underlines that a wealth in natural resources- even oil- does not make a nation rich.

What can we as youth do to reverse this tragic situation?

Gregorio Blanca

 

—————ESPAÑOL—————–

 

Venezuela está en el Colapso y los Jóvenes Huyen   

(versión extendida)

Venezuela está mostrando como un país puede colapsar económicamente en directo ante nuestros ojos. Si no fuera un gran desastre humanitario, sería un experimento económico en directo bastante interesante. Porque Venezuela está creando una crisis humanitaria en el resto de países fronterizos. De hecho cada vez más hay países que están limitando la entrada de venezolanos en su país.

Además mientras que siga la situación actual, no parece que se vaya a dejar de cavar el hoyo en el que están metidos. Es cierto que Venezuela todavía tiene activos importantes que puede ir vendiendo poco a poco hasta convertirse en títeres de China, pero no creo que ese sea el destino que deseen los venezolanos.

Aunque un PIB per cápita de ese nivel les supone que Venezuela esté en la sección de países de renta media, sucede que otras estadísticas más preocupantes que no se suelen tener en cuenta estén surgiendo. Por ejemplo el 90% de los venezolanos ha afirmado que no puede comprar suficiente comida y el 71% que se ha ido a dormir con hambre. De hecho se habla de la “dieta Maduro”, más del 60% de los venezolanos ha perdido 11 kilos en 2018, siendo esto datos oficiales del gobierno venezolano.

Adicionalmente a la escasez de comida, hay problemas con los medicamentos, muchos de ellos no son fáciles de encontrar o su precio es extraordinariamente alto. Pero es que producir en Venezuela se está convirtiendo en una odisea. Por ejemplo Ford en enero dejó de fabricar vehículos en Venezuela por falta de piezas. El año pasado sólo consiguió fabricar el 1% de la capacidad de producción de la fábrica. El año pasado la fábrica de General Motors fue expropiada por el gobierno venezolano. Si es que el exprópiese de Hugo Chávez iba a crear escuela.

El gobierno ha afirmado que la solución a la crisis es su criptomoneda, “Petro”, que según Maduro está respaldada por las reservas de petróleo (no extraídas) del país. Como dice un analista, no se trata de una criptomoneda, sino de una venta a futuro de petróleo en el mejor de los casos. No obstante, para adquirir Petros hacen falta dólares, aunque todavía no he visto a nadie que acepte ser pagado en “Petros” (y personalmente recomiendo huir de dicha criptodivisa, al fin y al cabo es emitida por un Banco Central que no hace sino provocar hiperinflación).

¿Por qué está colapsando Venezuela?

Más que datos macro

Un problema que tenemos con Venezuela es que los datos macroeconómicos son escasos y no muy fiables. En este caso nos encontramos que se estima que durante 2017 la inflación en Venezuela creció entre un 952,7% y un 2400%, el PIB cayó un 12%, después de haber caído en un 16,5% en 2016 y un 6,2% en 2015. El PIB Per cápita también se ha resentido, en 2017 se estimaba en 12.400 dólares, en 2016 se estimaba en 14.300 dólares y en 2015 en 17.300 dólares. Es decir, cada año está mucho peor, para 2018 se espera que la inflación supere el 13000%. No es raro que los Venezolanos huyan.

Aunque un PIB per cápita de ese nivel les supone que Venezuela esté en la sección de países de renta media, sucede que otras estadísticas más preocupantes que no se suelen tener en cuenta estén surgiendo. Por ejemplo el 90% de los venezolanos ha afirmado que no puede comprar suficiente comida y el 71% que se ha ido a dormir con hambre. De hecho se habla de la “dieta Maduro”, más del 60% de los venezolanos ha perdido 11 kilos en 2018, siendo esto datos oficiales del gobierno venezolano.

Adicionalmente a la escasez de comida, hay problemas con los medicamentos, muchos de ellos no son fáciles de encontrar o su precio es extraordinariamente alto. Pero es que producir en Venezuela se está convirtiendo en una odisea. Por ejemplo Ford en enero dejó de fabricar vehículos en Venezuela por falta de piezas. El año pasado sólo consiguió fabricar el 1% de la capacidad de producción de la fábrica. El año pasado la fábrica de General Motors fue expropiada por el gobierno venezolano. Si es que el exprópiese de Hugo Chávez iba a crear escuela.

El gobierno ha afirmado que la solución a la crisis es su criptomoneda, “Petro”, que según Maduro está respaldada por las reservas de petróleo (no extraídas) del país. Como dice un analista, no se trata de una criptomoneda, sino de una venta a futuro de petróleo en el mejor de los casos. No obstante, para adquirir Petros hacen falta dólares, aunque todavía no he visto a nadie que acepte ser pagado en “Petros” (y personalmente recomiendo huir de dicha criptodivisa, al fin y al cabo es emitida por un Banco Central que no hace sino provocar hiperinflación).

Gregorio Blanca – GYG Oversight Committee

(Translated and summarized by Ian Soutar – GYG Steering Committee)

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